Microrelatos y Proyecto Luna

El reloj

Me encantan los relojes antiguos, de esos que ya no encuentras en joyerías y tienes que ir a tiendas de antigüedades. En una encontré uno hecho a mano, único en el mundo, de pared, con una precisión horaria que no lo tienen ni los mejores actuales, que te miden hasta los niveles de altura, presión atmosférica y conocen su situación geográfica. Es tan exacto, que coincide las en punto con las campanas de la Notre Dame, las medias, con la de Cologne, y los minutos, con la Basílica de San Pedro. Es tan perfecto, que no tiene segundos, sino primeros, y coincide con la Catedral Sé de Lisboa. El mecanismo no requiere más que darle cuerda una vez a la semana para que continúe con esa precisión. Es tan listo, que en los últimos cinco primeros replican unos platillos que tiene el reloj en su interior avisando para que se le ajuste la manecilla. Sólo tenía una pega cuando lo compré: las vacaciones. Hallé la solución con la Catedral de Portugal para ganar tiempo. Me coge cerquita y gano una hora; allí los sacerdotes ya me conocen y tengo hecho un acuerdo con ellos: cuidan del reloj durante un mes, giran las manecillas en cuanto suenan los platillos, y ellos, a cambio, perfeccionan idiomas.

En un país particular

Pensativo, intentaba crear un Recurso novedoso para la Audiencia Provincial de Zoro, del país llamado Incongruente. Como era tan difícil conseguir una sentencia contraria a lo que el Juez de Primera Instancia había dictado, el abogado, D. Testarudo, cogió lápiz, papel, y se puso manos a la obra:

— Cada palabra a incluir en el escrito debe asemejarse a un ladrillo por su consistencia — se dijo muy concentrado—; cada frase, a una finca por su solidez — la dibujó—; cada párrafo, a hectáreas de pasión silvestre — arqueó sus cejas al ver el inmenso espacio construido—; el escrito en sí… una cédula de habitabilidad que invite al Juez a quedarse a vivir en esas imaginarias mansiones — sonrió—. Un toque de humor no debe faltar como ingrediente a tener en cuenta — frunció el ceño—: las trepadoras … ¡serán las metáforas que adornen! — exclamó haciendo serpentinas por todo el papel— y… por último …— chasqueó sus dedos—, ¡las antítesis!, que caigan como un jarro de agua fría, a modo de conclusión — rió irónicamente mientras pintaba un cartel con un nombre desconocido—: No debemos olvidar que la propiedad es de un tercero y no nuestra — se dijo muy convencido.

Testarudo inició el Recurso.    

Una noche inolvidable con Proyecto Luna

El viernes 10 de junio fue un día especial, importante, muy importante para mí, y para un gran número de personas porque pudo comprobarse que muchísimos chavales tienen ganas, muchas ganas de aprender y están muy motivados para ello. Gracias al equipo directivo de los Conservatorios del Aljarafe esa noche nos reunimos… ¿ más de mil personas? en el Auditorio Rocío Jurado de Sevilla. Un espectáculo brillante, hecho con amor desde el amor, con la dedicación de profesionales docentes en las áreas de música, canto, danza, teatro, … mezclando la melodía con el cuento a través del arte para transmitir preciosos mensajes. Son muchas las personas que buscan esa evolución, muchas, de las que nunca se habla. Ayer hablaron y bien fuerte. Las ganas de aprender son enormes. Esto sí que debe ser la gran noticia de la semana: “los Conservatorios se unen en son de paz”.

A través de los Conservatorios se ha logrado reunir a cientos de niños, jóvenes y mayores para mostrar este gran Proyecto que ayuda a fomentar la imaginación, la alegría, la unión de tantas personas en defensa del aprendizaje. La Naturaleza está esperando esa evolución. ¡Felicidades a todos los que forman parte de este precioso proyecto! Son noticias que ayudan a fomentar el entusiasmo por hacer, crear, compartir y ser mejores unos con otros. Felicidades de nuevo, felicidades al director del Proyecto, al director de orquesta, a todos los profesores, a todo el equipo que ha hecho posible está puesta en escena y, por supuesto, a todos los niños, y chavales que han participado en esta obra y que han animado la ciudad cargándola de buena energía. El arte y el amor nos han hecho sentir felicidad. ¡Felicidades de nuevo!

Julia Sanadres Frade

Author: Julia Sanadres Frade

Compartir esta Publicación en

Enviar Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *