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Comisión de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos nº 164

Encuentro de Colegios europeos en Rennes

Encuentro en Rennes con los Colegios de Abogados de Rennes (Francia), Exeter (Reino Unido), Erlangen (Alemania), Lovaina (Bélgica), Verona (Italia) y Gdansk (Polonia)

En el marco de las actividades organizadas por la Comisión de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos (CRIDH) de nuestro Colegio, los pasados días 25 y 26 de mayo tuvieron lugar en Rennes unas jornadas de trabajo con varias delegaciones de los Colegios europeos arriba reseñados con los que nuestro Colegio hermanado francés mantiene desde hace años hermanamientos multilaterales (que ellos laman “históricos”) y que, por turno entre ellos, organizan un encuentro anual en cada una de las ciudades. Este año le tocaba el turno a Rennes y de forma excepcional el Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla recibió una invitación por parte de nuestros compañeros bretones para asistir a este encuentro “multi-Colegios”.

Dando respuesta a la citada invitación cursada a la Comisión de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos, una pequeña delegación de nuestro Colegio se desplazó a Rennes con objeto de participar en los trabajos y actividades organizados durante esas dos jornadas.

Dicha delegación estaba compuesta por Paz Almeida Lorences, María Pérez Galván, Jaime Casado Ruiz y el que suscribe. Desgraciadamente un impedimento profesional ineludible de última hora impidió a nuestro Presidente, Alfonso Martínez del Hoyo, asistir a tales eventos a pesar de tenerlo así previsto y organizado.

El encuentro fue organizado por el Colegio de Abogados de Rennes conjuntamente con l’Union des Entreprises 35 (organismo homólogo de la Confederación de Empresarios de Sevilla en Rennes) y asistieron más de un centenar de personas entre abogados y empresarios.

El tema genérico escogido de debate para este encuentro fue “La internacionalización de la empresa : aspectos jurídicos y precauciones legales a tener en cuenta a la hora de comerciar o implantarse en un mercado extranjero”. El objetivo perseguido era que cada delegación de cada país expusiera y destacara, dentro de este tema general, las cuestiones jurídicas básicas que cualquier empresario debe tener en cuenta a la hora de comerciar o implantarse en su mercado en aspectos tales como: las condiciones generales de venta y contratación, las modalidades contractuales de distribución comercial, las formas jurídicas de implantación, la protección de marcas y patentes, el cobro de deudas impagadas, etc

Concretamente nuestra delegación abordó dos temas específicos: el primero sobre las condiciones generales de venta en España, expuesto por nuestro compañero Jaime Casado Ruiz; el segundo sobre los contratos de representación y de distribución en derecho español, presentado por el que suscribe.

A pesar de la amplitud de las cuestiones debatidas y del número de ponencias, las jornadas resultaron bastante fructuosas y productivas ya que nos permitieron a todos tener una visión de conjunto de los diferentes dispositivos legales existentes en los diferentes países presentes en el acto en relación a la forma de invertir, comerciar o implantarse en el mercado en cuestión. Adjuntamos a la presente reseña, a título informativo, el programa de dichas jornadas.

Independientemente de que es nuestra intención “colgar” los documentos de trabajo de las diferentes delegaciones en la nueva web del Colegio, los compañeros interesados pueden ponerse en contacto con nosotros si desean disponer de una u otra intervención.

Tras las jornadas técnicas fuimos recibidos por la tarde por la Teniente de Alcalde y responsable de Relaciones Internacionales y Asuntos Europeos del Ayuntamiento de Rennes, la Sra Roselyne Lefrançois, quien invitó a todas las delegaciones a una recepción en el Ayuntamiento de la ciudad, recepción durante la cual las diferentes delegaciones presentaron, a petición de Mme Lefrançois, su visión particular sobre nuestra pertenencia a la Unión Europea haciendo una especie de balance de lo que ha supuesto la incorporación de cada país presente al acto así como lo que podemos esperar de la Unión Europea en el futuro.

Adjuntamos a esta reseña el texto que elaboró a tal efecto el Presidente de nuestra Comisión, Alfonso Martínez del Hoyo.

Como suele ser habitual en estos encuentros, las jornadas se completaron al día siguiente con un contenido más lúdico-turístico con una visita a la encantadora ciudad costera de Saint-Maló desde donde realizamos todas las delegaciones una excursión en barco por la costa norte de Bretaña teniendo así acceso a unas impresionantes vistas de la costa bretona.

Nuestros compañeros bretones volvieron a hacer gala de sus envidiables capacidades como anfitriones ocupándose magníficamente de todos nosotros y haciéndonos pasar momentos entrañables e inolvidables.

Una vez más quedó de manifiesto que, más allá del enriquecimiento a nivel profesional que suponen estos encuentros al tener la posibilidad, no sólo de conocer de cerca y personalmente aspectos jurídicos concretos de temas específicos en otros ordenamientos de nuestro entorno, sino también intercambiar opiniones con otros compañeros de otros países en torno a la práctica de la profesión; no hay que olvidar el aspecto personal y humano de cada uno de estos encuentros, aspecto que se refuerza cada año con nuestros compañeros de los Colegios hermano de Rennes y de Génova.

Aprovecho pues esta reseña para animar a todos los compañeros que tengan interés e inquietud por conocer otras realidades jurídicas y culturales y tratar con profesionales de nuestro entorno a sumarse a estos encuentros y a acercarse e incorporarse a nuestra Comisión. Para ello podéis poneros en contacto con nuestro Presidente, Alfonso Martínez del Hoyo, o bien con nuestro actual secretario, Carlos Vecino Ejarque ([email protected]) a quien también se le puede enviar un e-mail si se desea estar informado de futuras actividades de nuestra Comisión.

Aprovecho igualmente para informaros a todos que nuestro próximo encuentro con el Colegio de Abogados de Rennes tendrá lugar en Sevilla los días 4, 5 y 6 de octubre de 2007 y que estamos trabajando sobre su contenido. Quien desee participar o disponer de más detalles sobre el mismo puede ponerse en contacto conmigo por teléfono o por e-mail ([email protected])

Salvador Jiménez Rodríguez,

Abogado

Prácticas en el extranjero

Desde la Comisión de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos del ICAS recordamos a todos nuestros compañeros la posibilidad de realizar períodos de prácticas en Francia e Italia en el marco de nuestros hermanamientos con los Colegios de Abogados de Rennes y de Génova.

Los requisitos para poder acceder a estas prácticas son :

1.- Buen conocimiento del idioma del país

2.- Al menos un año de ejercicio en la profesión

Los interesados pueden ponerse e contacto con nuestra Comisión en el e-mail [email protected]

Europa para nosotros (*)

Buenas tardes a todos.

En primer lugar quiere esta delegación sevillana saludar y agradecer muy efusivamente la organización de este acto a nuestros anfitriones esta noche, y en concreto a Mme. Roselyne Lefrançois, Adjointe au Mairie de Rennes et Déléguée aux Relations Internacionales et aux Affaires Européennes. Es un honor, además, ser portadores de un saludo institucional, si bien muy cálido, por parte del Ayuntamiento de Sevilla al Ayuntamiento de Rennes –Vds. saben que Rennes y Sevilla están vinculadas como “ciudades del Arco Atlántico”-; con el recuerdo personal y afectuoso de nuestro Vice Alcalde, D. Emilio Carrillo, para Mme. Lefrançois.

Y naturalmente que, empezando por nuestros queridos amigos bretones, saludamos también, muy afectuosamente, a los asistentes de todas las delegaciones, colegas y acompañantes. Es un gran placer estar aquí.

Para la gran mayoría de Vds., franceses, ingleses, alemanes, belgas e italianos, hablar de Europa tal vez sea sencilla y aburridamente hablar del espacio geográfico y político connatural. Nosotros esperamos con mucho interés oír en este sentido a nuestros amigos polacos, porque, déjenme decir, para los españoles en general decir Europa es, todavía veinte años después, introducirse directamente en el terreno de las emociones.

En un doble sentido: Europa es lo que durante tanto tiempo nuestro país no fue pero quiso ser –y ya se sabe que los largos anhelos llegan a convertirse en una segunda piel de la que no es fácil desprenderse-; pero seguramente también Europa significa y simboliza aquello que el mundo hoy no es y quisiéramos que fuera.

Desde la primera de esas perspectivas, la estrictamente “local”, tal vez nuestro discurso podría ser muy corto: España fue muy bien recibida en la Comunidad; España ha recibido importante apoyo de sus socios europeos en forma de fondos de cohesión a lo largo de los últimos veinte años, lo cual ha contribuido decisivamente a la práctica equiparación de unos niveles de vida que en 1986 eran enormemente distantes; España, decididamente europeísta por muchas razones, es un socio fiel que por un lado se siente impulsada a participar activamente en la gestión de los nuevos retos que plantea hoy la integración, y por otro se siente cercana y solidaria a los nuevos socios tras las últimas ampliaciones, para los cuales desea que se haga realidad, en no largo plazo, su propia experiencia exitosa.

Ojalá que las cosas fueran tan simples, y entonces diríamos: queremos que Europa, “casa común”, siga siendo, como hasta ahora, para los antiguos, los nuevos y los futuros socios, un ámbito de paz y prosperidad.

Pero, lamentablemente, las cosas no son así de sencillas, y el hecho es que, aunque quisiéramos, los europeos no podemos vivir en un mundo aparte del resto. No podemos aspirar a vivir en una “burbuja” en la que disfrutar de todo eso que, desde los valores que la definen, hace a la Unión Europea tan especial: democracia, tolerancia, derechos humanos, solidaridad y justicia social; esos valores sobre los que –digámoslo como juristas- se asientan nuestras leyes y nuestras instituciones y las hacen sólidas.

Porque la realidad de hoy es que vivimos en un mundo en el que se han desencadenado fuerzas y movimientos que ningún gobierno puede controlar o detener. En el que seguimos conviviendo con la violencia, la opresión y la pobreza extremas. Un mundo en el que muchos no comparten nuestro compromiso con el multilateralismo y el Imperio de la Ley.

El mundo está cambiando muy rápidamente: nuevos actores se incorporan a los centros de poder y decisión; cambian también los grandes flujos económicos; las tendencias de pensamiento se alejan de nuestro modelo humanista; la innovación científica y tecnológica se extiende a regiones del mundo donde hubiera sido impensable encontrar ese tipo de conocimiento hace sólo unas décadas, incluyéndose en este proceso el inquietante acceso de ciertos Estados a la tecnología nuclear; la amenaza real de nuevas formas de terrorismo global, ya dolorosamente sufrido en suelo europeo; el crimen internacional organizado y, en fin, otras múltiples amenazas a nuestro derecho y el de los demás a vivir en paz y en libertad. Todo ello, desde muy distinto ángulo, enmarcado en muy fundados temores ante las perspectivas del calentamiento global y un cambio climático de consecuencias impredecibles a medio plazo.

Pues bien, ante esa indudable sensación de “aceleración del tiempo” que nos lleva a una percepción, a veces angustiosa, de punto sin retorno, por encima de todo necesitamos salvaguardar la capacidad de Europa para actuar. Porque, reconozcámoslo así, ante esos cambios profundos, ante esos retos de alcance impredecible, lo que precisamente constatamos en estos momentos es que nuestra Unión está reaccionando con una paralizante estrechez de miras. Cuando más alertas debemos estar, cuando más demanda de Europa hay en el mundo, la Unión se ha replegado sobre sí misma en una estéril crisis institucional. Y es preciso cerrar el paréntesis en que nos encontramos y resituarnos sobre bases sólidas para afrontar el futuro.

Se nos plantea por nuestros amables anfitriones la cuestión medular de qué esperamos que sea Europa o qué esperamos que nos dé Europa en el futuro.

Ante todo creemos que, a pesar del turbio panorama recién descrito, es el momento de confiar en la idea de Europa. Más que nunca debemos creer en nosotros mismos, en lo que somos y en lo que significamos. Pero sería un error subrayar en exceso la diferencia entre Europa y el resto del mundo, o pensar que toda la estrategia de la integración se justifica para defenderse de un mundo visto como una realidad amenazante.

De hecho, lo más interesante de la construcción europea es que permite superar la ficción de que la sociedad puede ser construida estatalmente y con independencia de otras sociedades.

Europa no puede concebirse como algo separado del mundo. Visto realistamente, el experimento europeo no puede tener hoy otra justificación que representar el embrión de una verdadera cosmopolítica.

Urge “desprovincializar” Europa.

No se trataría tanto de tomar partido o asumir en términos de poder la posición de ‘actor global’, como de promover activamente otro modo de organización de las relaciones entre los actores.

Europa no es ejemplar por una superioridad de algún tipo, sino porque el espacio público europeo es un caso representativo del hecho de que la mayor parte de las decisiones políticas no pueden adoptarse sin examinar su consonancia con los intereses de los otros. En este sentido Europa puede considerarse como el paradigma de la nueva política que está exigiendo un mundo interdependiente. Europa ofrece una experimentación moderna de la formación de un mundo verdaderamente multipolar.

Lo que hacemos ahora y lo que hagamos en el futuro en el mundo debe ser un fiel reflejo de lo que somos: hay una forma europea de hacer las cosas, que se manifiesta claramente al abordar los problemas internacionales: dialogar, cooperar, tender puentes, y también proteger al vulnerable, hablar en nombre de aquel al que obligan a callar.

Es el momento de creer en lo que somos: proyectar al exterior nuestra propia práctica interna puede contribuir a “civilizar” la globalización. Todo aquello que nos fundamenta, es decir, leyes e instituciones sólidas, búsqueda sin descanso del consenso, espíritu de compromiso…, nos permite jugar un papel único en la solución de los retos y problemas actuales del mundo.

Esta es exactamente la Europa que queremos. Y nuestra aspiración, lo que exigimos a nuestros dirigentes, es la visión y la ambición necesarias para que Europa pueda constituirse en factor decisivo en la paz y la estabilidad mundiales.

Y en cuanto al calentamiento global. No hay tiempo para perderse en disquisiciones. Hay que ensayar todos los métodos posibles para frenar el proceso. Si, al menos por ahora, no se puede contar para ello con los Estados Unidos de América, es Europa la que debe estar a la cabeza, demostrando que es posible que países industrializados y avanzados hagan políticas para luchar contra el cambio climático, así como para la promoción del uso de energías renovables.

Esa es la Europa que las nuevas realidades demandan.

Tenemos la capacidad. Hace falta la voluntad política. Y hacerlo realidad.

Confieso no saber si las anteriores reflexiones pertenecen a ese ámbito de la fantasía en que la realidad se funde y confunde con los deseos, o si verdaderamente los ciudadanos europeos estamos decididos a construir juntos el futuro. Un futuro amasado, es cierto, con la materia de los sueños, pero de esa clase de sueños que –como el de los padres fundadores- enaltecen y por los que merece la pena luchar; un futuro representado por la creación de una estructura política europea que, consolidando la unidad desde la diversidad, unifique y expanda una determinada forma de vivir la democracia y la libertad como seres humanos y como ciudadanos.

Alfonso Martínez del Hoyo

Diputado 4º de la Junta de Gobierno

(*) A finales del pasado mes de Mayo, con motivo del encuentro intercolegial organizado en Rennes por el Colegio de Abogados de esa ciudad, su Ayuntamiento ofreció una recepción a los asistentes y solicitó a cada una de las delegaciones –francesa, inglesa, alemana, italiana, belga, polaca y española- una breve intervención sobre el tema: ¿Qué ha sido hasta ahora para Vds. Europa y qué esperan de Europa en el futuro?

El presente texto, directamente deudor de ideas y reflexiones anteriormente expresadas por Javier Solana, Daniel Innerarity y Susan George, fue preparado para su exposición por la delegación del ICAS.

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